La sociedad tiene un prototipo de
familia perfecta el cual actualmente se pone muchas veces en discusión,
anterior mente la familia ideal tenía que ser conformada por un padre, una
madre y unos hijos. No era muy bien visto ver a una madre soltera y muchísimo
menos una familia con dos madres o dos padres.
Realmente nunca eh creído en el concepto
de una familia perfecta y feliz al cien por ciento, todas las familias tienen
problemas, unos más graves que otros y por supuesto hay familias que saben bien
cómo afrontar esos problemas. Desgraciadamente ese no es mi caso.
Soy una Joven Latina procedente de una
familia muy religiosa, más que todo mi madre, y un padre no precisamente estricto,
pero si difícil de tratar.
Todo empezó cuando tenía tan solo 14
años y estaba en el grado noveno, conocí a una niña que tenía la misma edad que
yo y empezamos a llevarnos muy bien. A medida que pasaban los días pasábamos
cada vez más tiempo juntas, mejores amigas fue el título que le dimos a nuestra
unión.
Teníamos una
amistad muy hermosa y llena de confianza, fuimos las mejores amigas durante
todo lo que quedaba de colegio, crecíamos juntas y nos volvíamos más y más
unidas.
Estando el
grado once y teniendo la edad de 16 años empecé a sentir que me pasaban cosas
con ella, cosas que siempre había confundido con el cariño de hermanas o
mejores amigas, sentía la necesidad de saber de ella, de verla sonreír y
hacerla feliz. Me di cuenta de eso el día que un amigo que teníamos en común y
el cual era su novio en ese tiempo la lastimo mucho y sentí muchísima ira hacia
aquel personaje, empecé a ser más cariñosa y más atenta y de forma sorprendente
ella correspondía mi cariño. Las cosas fueron surgiendo y a día de hoy es mi
pareja sentimental.
Durante el tiempo
que fuimos simplemente amigas tuve dos relaciones amorosas con chicos, pero por
algún motivo nunca entendía porque no me producían las típicas cosas del amor
las “mariposas en la pansa” los nervios y la emoción de verlos, pero todo tuvo
sentido cuando mi amiga hacia que todas estas cosas sucedieran en mi mente en
mi cuerpo.
A medida que el
tiempo y la relación fueron avanzando, apareció en mi la necesidad de contar
con el apoyo de mi familia y siendo un tanto ilusa llegue a creer que por ser
yo su hija única entendería y tendría su total apoyo pero para mí desgracia
esto no sucedió, mi madre fue la primera en enterarse y su reacción fue del
todo negativa, y por supuesto como era de esperarse la reacción de mi padre no
fue diferente, aunque él fue bastante violento conmigo, al punto de llegar a
decirme que hubiese preferido que fuera una drogadicta para que así pudieran
curarme en un centro de rehabilitación, además de decirme de forma constante
que los había decepcionado.
Esto no paso
hace mucho tiempo, hace tan solo uno o dos meses que sucedió esta situación y a
día de hoy mis padres no cambian de opinión, me juzgan y no pierden oportunidad
alguna para sacar en cara cada error que eh cometido en especial para
recriminarme sobre mi orientación sexual. Que hasta el momento es una decepción
para ellos, no pierdo la esperanza de que algún día puedan aceptarme y aceptar
a mi pareja. Pero si tengo que aceptar que cada día disminuye poco a poco esa
ilusión de ser aceptada por mi familia más allegada.